Melanie Rodríguez Solano

NU-2005 Introducción al Campo Profesional de la Nutrición

I semestre 2020

 

El contexto actual de pandemia a nivel mundial ha cambiado y, posiblemente, cambiará por siempre la vida de las personas drásticamente. Este evento sanitario, sin lugar a dudas, ha impactado todos los ámbitos de la sociedad, y lo que anteriormente se conocía como una “vida normal” tardará muchos años en regresar. Entre los principales efectos de esta situación, me ha surgido una enorme curiosidad de cómo una área tan importante, como la Nutrición, se ha afectado y moldeado a los diferentes contextos y retos que trajo consigo esta pandemia, especialmente en relación con el confinamiento y los hábitos alimentarios de los ciudadanos.

El confinamiento social es una de las medidas a las que mundialmente se recurre con el objetivo de preservar la salud de los ciudadanos, y evitar la propagación de este virus. La respuesta de las personas ante esta situación ha sido variada, pero es evidente que algunas reacciones son de carácter negativo. De acuerdo con la Lic. Dadilla Ramírez Mendoza (2020), enfermera en Cuidados Paliativos y Terapeuta Holística y Coordinadora de Labor Social del Departamento de Extensión y Acción Social de la Sede de la Universidad Técnica de San Carlos (Recuperado de https://www.utn.ac.cr/content/manejo-del-estr%C3%A9s-en-tiempos-del-covid-19), los seres humanos no estamos acostumbrados a estar en aislamiento social, ya que por naturaleza somos seres sociales. Este confinamiento presenta efectos secundarios en la salud mental de las personas. Sentimientos de soledad conllevan a estrés, ansiedad y depresión, cuya aparición repercute directamente en los hábitos de alimentación. En consecuencia, los patrones que se reflejan en la sociedad, al estar bajo circunstancias de incertidumbre y estrés, pueden alterar la calidad de vida.

Los cambios negativos en los hábitos alimentarios pueden contribuir a un incremento en el peso de las personas, una disminución en el funcionamiento óptimo del sistema inmunológico, alteraciones del sistema digestivo, lo cual, ocasiona que las personas sean más susceptibles al COVID-19.

La incorrecta alimentación también puede llevar a insuficiencia alimentaria, lo cual puede producir la pérdida de peso; además, personas con problemas emocionales pueden experimentar pérdida de sueño y deficiencias alimentarias por una alimentación inadecuada.

Una buena alimentación no evitará el contagio pero, en caso de que este ocurra, las buenas defensas que presenta el cuerpo gracias a una alimentación variada y adecuada le ayudará a la persona a combatir la enfermedad, y mejorar los síntomas, lo cual es importante para lograr una pronta recuperación y evitar complicaciones.

Es por esto que, a manera de conclusión, se destaca la importancia de una buena elección de los alimentos que se consumen, enfocarse en la calidad y en los beneficios que tiene para la salud (ajustando la alimentación a las necesidades y realidades). Enfocar la atención en los problemas de ansiedad y estrés es también importante, y no puede quedar de lado. Ademas de una buena alimentación, se requiere practicar más ejercicio y realizar actividades placenteras tales como leer, dibujar, cantar, entre otros, lo cual será de gran ayuda para sobrellevar la situación actual.

 

Ensayo elaborado como requisito del curso NU-2005 Introducción al Campo Profesional de la Nutrición de la Escuela de Nutrición, I semestre 2020. Revisión y edición por la Msc. Patricia Sedó Masís, docente.