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Categoría: Espacio Académico

Dra. Marisol Ureña Vargas, MSc.

Nutricionista y Docente Área Nutrición Materno Infantil

Responsable de la Consejería virtual en lactancia materna

Miembro de la Comisión Nacional de Lactancia Materna

 

Cada año, en más de 170 países, del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Este año el lema es: Proteger la lactancia materna: un compromiso de todas y todos.

Tal vez se preguntará usted ¿porqué proteger la lactancia materna? ¿Acaso está la lactancia materna indefensa y desprotegida o bajo amenaza? Veamos: la lactancia materna es una práctica natural y milenaria, es la manera idónea de alimentación de un recién nacido al pecho de su madre dados los múltiples beneficios que aporta, tal cual lo respalda la evidencia científica, no obstante, ese no es punto de esta reflexión en esta oportunidad.

La lactancia materna se ve influenciada por múltiples factores, uno de los más importantes es el conocimiento de que esta práctica en nuestro país está protegida por la Ley 7430 Fomento de la Lactancia Materna que data desde 1994, por la Política Pública de Lactancia Materna aprobada en el 2009 y más recientemente por la entrada en vigencia desde mayo del 2018 del Reglamento de condiciones para las salas de lactancia materna en los centros de trabajo, Decreto 41080 MTSS-S. Es así, como el conocimiento de la normativa y de la legislación en esta materia es fundamental para entender que la práctica de la lactancia materna es un derecho de la madre y de su hijo o hija y como tal debe ser protegido ante las diversas amenazas y obstáculos que lamentablemente inciden muchas veces en un pronto abandono de la misma, privando al niño o a la niña, a la madre, incluso a la sociedad y al país de las ventajas y beneficios que esta representa y de sus alcances positivos en el ambiente en el que vivimos.

En el día a día, es habitual que las madres experimenten y vivan situaciones que las hacen dudar de si son capaces o no de brindar lactancia materna a sus hijos, en este sentido es necesario que se teja una red de apoyo -primero desde el ámbito familiar- alrededor de esa madre que la aliente, motive y apoye para que pueda disfrutar tanto ella como su hijo o hija de ese vínculo, de esa conexión que va más allá de lo natural, que va más allá de esa necesidad primaria de la alimentación y que por lo tanto, trasciende a lo emocional y a la seguridad de confiar en que es el mejor alimento y la mejor elección. Luego esa red, debería crecer y permanecer fuerte y sólida en la medida que se unan otros actores, como los profesionales del área de la salud que deberían aportar desde su conocimiento y desde su vivencia, alternativas y recomendaciones adecuadas a la realidad de cada madre y cada familia, siempre en pro de mantener la lactancia materna el tiempo que la madre y el niño o niña así lo decidan.

¿Cuáles podrían ser entonces algunas de esas amenazas u obstáculos que atentan contra la protección de la lactancia materna?. Empecemos por las malas experiencias que otras madres hayan podido tener en el tema, se sabe que si la abuela o la madre de esa madre que recién se estrena en el proceso de la lactancia materna tuvieron malas experiencias, es probable que desalienten y planteen un panorama oscuro e incierto porque están hablando desde su vivencia negativa. Al respecto, es lamentable que las experiencias de las figuras más cercanas a esa madre hayan sido poco satisfactorias, no obstante, cada madre y cada circunstancia de vida es diferente, por lo que vivir y experimentar la lactancia es una oportunidad que las madres deberían otorgarse de una manera informada y responsable y por lo tanto, le correspondería a los familiares más inmediatos el respetar y el acompañar en esa decisión, alentando a la madre y brindándole el apoyo posible.

A lo largo de los años la lactancia se ha relacionado con algo que atañe solo a las mujeres, sin embargo esto no debería seguir siendo así, en la medida en que los padres se involucren participando por ejemplo en cursos de preparación al parto o en los cuidados del recién nacido, podrán vivir también la paternidad y apoyar la lactancia de sus parejas. Ahora bien, si la figura paterna no estuviera presente, cualquier otro miembro cercano a la mujer puede tomar este rol para acompañar y apoyar en el proceso.

Otra amenaza son los mitos que se transmiten de generación en generación, por citar algunos:

- “tu leche no lo alimenta porque se ve muy rala”,

- “eres muy delgada, no vas a producir leche”,

- “tienes los pechos muy grandes vas a producir mucha leche, tanta que te dará mastitis”,

- “porqué complicarse, mejor dele chupón, además casi no te sale leche”

Esos son sólo algunos ejemplos que vienen en la gran mayoría de los casos, del círculo familiar más inmediato a la madre y que provocan desaliento, desinformación y desmotivación.

También tenemos la des-información o la falta de conocimiento del personal de salud que está en contacto directo con la madre y el niño o la niña; por ejemplo es común que a las madres se les recomiende el destete después del primer año de vida porque “la leche materna es una aguilla que ya no alimenta”, o que los cólicos son producto de la leche materna y es mejor suspenderla. La evidencia científica ha demostrado que al segundo año de edad, la leche materna aporta cerca de la tercera parte de la energía y más del 40% de proteína que el niño o la niña requieren y también sabemos que los cólicos son una manifestación natural de la inmadurez gastrointestinal del recién nacido y que irán mermando conforme crece, sin necesidad de suspender o eliminar la leche materna. Lo anterior plantea la necesidad de que el personal de salud esté bien capacitado para que pueda brindar a la madre y a la familia la información pertinente, veraz y acorde a la evidencia científica.

El regreso al trabajo fuera de casa en muchas ocasiones representa que la permanencia de la lactancia materna disminuya, provocando una temprana introducción de alimentos diferentes a la leche materna o en el peor de los casos el abandono por completo de la práctica de la alimentación al pecho. En este sentido, el decreto 41080 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en conjunto con el Ministerio de Salud, establece que cualquier centro de trabajo que brinde empleo a 30 mujeres o más debe acondicionar una sala de lactancia materna como una medida para favorecer la continuación de la misma. La madre trabajadora tiene derecho a 1 hora de lactancia la cual debe ser negociada con su patrono y también tiene derecho a tiempos de extracción de leche materna porque es una necesidad fisiológica igual a cualquier otra.

Si usted se ha mantenido leyendo hasta aquí, es probable que pueda coincidir en estos u otros muchos obstáculos o amenazas. Desde el Programa de Educación y Atención Nutricional Universitario (PREANU) de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica, le instamos a apoyar, proteger, promover y defender la lactancia materna, a unir esfuerzos en las acciones que se emprenden desde diversos ámbitos por el bien de nuestros niños y niñas, las madres, la sociedad y el país, porque recuerde que: Proteger la lactancia materna es un compromiso de todas y todos.