Celebramos el 1 de octubre el Día Internacional de la Persona de Edad, establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Para el 2021 el lema promovido es “Equidad digital para todas las edades”.

A pesar de estar inmersos en la era de la información y comunicación, y los avances tecnológicos han permitido cambios impresionantes en las formas en que las personas se comunican e interrelacionan, a nivel planetario existen retos importantes en relación con equidad. El lema hace un llamado a atender la necesidad de que las personas de edad avanzada tengan un mayor acceso y participación significativa en el mundo digital. Ello en un contexto mundial donde la pandemia ha provocado la mayor digitalización de los procesos, y la necesidad de comunicarse haciendo uso de diferentes herramientas tecnológicas ante la imposibilidad de las personas de tener cercanía física, más allá de su burbuja familiar. Lo anterior, como medida preventiva de contagio de COVID-19.

Se han evidenciado situaciones preocupantes en relación con la merma de participación social de las personas adultas mayores, al reducirse los espacios de interacción física e incremento en actividades para los cuales se ven limitadas, sea por falta de conocimiento y/o práctica en el uso de dispositivos electrónicos móviles o herramientas tecnológicas comúnmente usadas para la comunicación con sus familiares o grupos, o bien por la falta de acceso a actividades educativas o de socialización. En condiciones ordinarias era posible que muchas personas mayores pudieran participar en sus comunidades; no obstante, al suspenderse las actividades presenciales de forma abrupta por motivo de la pandemia, se ha generado un enorme vacío, lo cual ha provocado reacciones tales como sensación de frustración, apatía, tristeza, aislamiento y/o mayor dependencia o pérdida de autonomía.

Los cambios en las dinámicas sociales y formas de comunicación también han tenido incidencia en la alimentación y en el comportamiento alimentario. Mientras un sector de la población ha tenido que incursionar y acostumbrarse a las nuevas tecnologías para poder enfrentar sus labores domésticas o en el mundo del trabajo, otras personas se han visto imposibilitadas de continuar con sus rutinas. En el contexto actual, la digitalización de trámites en las instituciones, adquisición de bienes y servicios, entre ellos alimentos, y otras actividades en la cotidianidad, lo que requiere conocimientos y destrezas básicas que no las tiene un amplio número de personas adultas mayores.

En relación con brechas digitales, resalta también la importancia de las relaciones intergeneracionales para incursionar en nuevas experiencias en el uso de la tecnología, y el intercambio de saberes para propiciar la mayor cercanía entre las generaciones, algo sumamente relevante en la construcción de la sociedad.

En la actualidad, se presentan retos complejos para lograr una mayor equidad en el acceso y uso de las nuevas tecnologías en población adulta mayor, donde las brechas son mayores en aquellas personas con menor escolaridad, deterioro neurocognitivo y declive funcional, lejanía geográfica y menor conectividad, falta de acceso a un dispositivo y otros factores individuales y socioeconómicos importantes de tomar en cuenta al hablar de inclusión y desarrollo humano.

De manera específica, la ONU propone en el marco de esta celebración la sensibilización sobre la importancia de la inclusión digital de las personas mayores, con el abordaje de estereotipos, prejuicios y discriminación asociados con la digitalización y el derecho a la autonomía y participación. Además, propone el fortalecimiento de políticas públicas y programas para el mayor aprovechamiento de las tecnologías digitales que nos lleven al logro pleno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Lo anterior implica la urgente necesidad de atender aspectos asociados con la disponibilidad, conectividad, diseño, acceso, creación de capacidades, infraestructura e innovación, y velar por un trabajo centrado en la persona tendiente a una sociedad inclusiva para todas las edades.

No es lo mismo una persona adulta mayor que vive acompañada, con apoyo familiar y cognitivamente bien, a aquellas personas en condición de soledad, con limitaciones funcionales, el padecimiento de una enfermedad discapacitante o en condiciones no estimulantes en el medio donde está inmersa. Encontramos diferencias importantes en cuanto a personas adultas mayores con escolaridad alta o quienes tienen oportunidades de capacitación o participación en espacios educativos que las familiarizan con nuevas tecnologías, a aquellas personas que si bien mantienen una participación social activa, con costo manejan un teléfono celular para comunicarse.

¿Qué tan signiticativas son las actividades educativas desarrolladas de forma virtual para las personas mayores?

Se ha observado que si bien existen temáticas de alto interés para ellas, quizás las barreras tecnológicas afectan su participación activa, tanto por la sensación de lejanía, monotonía o cansancio al estar frente a una pantalla, estrés focalizado en el manejo del dispositivo electrónico o problemas de conexión. También se presenta la falta de un conjunto de estímulos neurosensoriales en armonía que lleven al procesamiento mental para producir imágenes gratificantes y nuevos aprendizajes, puesto que muchas veces las actividades educativas se realizan por medio de plataformas virtuales donde es fácil perder la concentración, con un esfuerzo en vista y audición, pero poco estímulo de otros sentidos y movimiento; al estar en una sola posición durante largo rato, también se genera dolores posturales, y una afectación directa en el bienestar de la persona mayor que no necesariamente vamos a encontrarla en personas más jóvenes.

En marzo del 2020, el Programa de Educación y Atención Nutricional Universitario enfrenta el reto de la virtualización de su trabajo y, en el caso de educación nutricional dirigida a personas adultas mayores, se presentan importantes retos en materia de acceso y participación. Sin lugar a dudas, el compromiso universitario de contribuir con el bienestar social nos lleva a fortalecer aspectos metodológicos e innovar en cuanto a la oferta educativa en conjunto con otros proyectos a lo interno de la Escuela de Nutrición, con otras instancias universitarias y nacionales.

Durante este tiempo se han desarrollado cursos cortos, talleres intergeneracionales y producción de materiales educativos diversos. La experiencia ha sido positiva; no obstante, al igual que otras instancias nacionales que brindan educación y programas sociales dirigidos a población adulta mayor, está latente el sin sabor de que quizás no se está llegando al sector de la población que muestra mayores inequidades y brechas digitales. Y es así como se presenta la tarea de impulsar el desarrollo de experiencias educativas alternativas, haciendo uso de la educación a distancia o métodos de trabajo que despierten la curiosidad en las personas mayores y cuidadores para acercarse más a la tecnología y sacarle mayor provecho y que, en nuestro caso, se puedan promover cambios en los estilos de alimentación para disfrutar de una mejor nutrición.

 

Fuente bibliográfica

Organización de Naciones Unidas (1 de octubre de 2021). Día Internacional de las Personas de Edad, 1 de octubre. New York. https://www.un.org/es/observances/older-persons-day