Patricia Sedó Masís Msc.

Escuela de Nutrición , Universidad de Costa Rica

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Al hablar del maíz (Zea mays), necesariamente nos lleva a profundizar en nuestra historia, los saberes y sabores ancestrales, la nutrición y la gran variedad de usos en la cocina. Como parte de ese tesoro de saberes, heredados de generación en generación, sobresale el amplio uso de las diferentes partes de la planta del maíz: sus hojas y tallos utilizados para envolturas, cestería, amarras y fuente de combustión; la mazorca en sus diferentes estados de madurez para fines comestibles; las tusas frescas o secas para envoltura, y hasta los usos dados al olote y lo llamado “pelo de maíz” Ello muestra la riqueza cultural en cuanto al máximo aprovechamiento de un alimento de consumo básico que forma parte de nuestra esencia como ser costarricense, y pertenencia a una región geográfica de tradición maicera.

Mirada estudiantil es un espacio creado para dar a conocer la producción académica de estudiantes de la carrera de Nutrición de la UCR.

En esta ocasión, compartimos con ustedes una interesante revisión bibliográfica elaborada por las estudiantes Nathalia Mena, María de la Paz Naranjo y Arianna Segnini, del curso Nutrición Humana I. La revisión de esta semana responde a la siguiente pregunta: ¿cuál es la dosis de ribosa en la que se observan mejoras en los síntomas de fibromialgia de mujeres en edad fértil en América en los últimos 15 años?

 

El mes de junio está dedicado a distintas celebraciones relacionadas con la protección de la naturaleza y el medio ambiente. Como parte de ellas sobresale el Día Mundial de la Gastronomía Sostenible, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2016.

La gastronomía sostenible tiene relación directa con el buen aprovechamiento de los productos alimenticios que forman parte de la biodiversidad alimentaria local, y el seguimiento de prácticas de consumo sostenibles, con la puesta en valor de la alimentación tradicional y el desarrollo de acciones de protección del medio ambiente y de los sistemas alimentarios.

 

El sueño en cantidad y calidad adecuada proporciona la recuperación del bienestar físico y mental, mejora el estado de ánimo, la concentración y la memoria; en general, los patrones de sueño adecuados se asocian positivamente a un estilo de vida saludable, incluyendo el seguimiento de dietas más adecuadas, mientras que un sueño inadecuado perjudica los hábitos alimentarios, modifica la ingesta de energía y nutrientes en una dirección desfavorable, y perjudica la salud.

 

Para el 2022, el lema para conmemorar el Día Internacional contra la Desertificación y la Sequía es: "Superando juntos las sequías".

Esta frase reitera la necesidad de que todas las personas, de manera colaborativa, se comprometan a actuar responsablemente para proteger los ecosistemas, atender de manera urgente los problemas complejos que aquejan al planeta, y prevenir a futuro situaciones de desastre y muerte que pueden derivar de la inacción.