Este año, del 8 al 14 de marzo se lleva a cabo la Semana Mundial de la Sensibilización sobre la Sal, bajo el lema: “más sabor, menos sal”. Esta semana es de particular importancia pues cuenta como un espacio para generar conciencia sobre la ingesta excesiva de sal, sus implicaciones para la salud, y un llamado a reducir su consumo.

Para poner en contexto, la OMS recomienda un consumo máximo de 5 gramos de sal al día. Esto es equivalente a una cucharadita de sal o a un sobrecito pequeño de los que se encuentran disponibles ocasiones en las mesas de algunos restaurantes. Sin embargo, de acuerdo con el Ministerio de Salud, el consumo de sal en nuestro país ronda los 11,5 gramos diarios por persona. Más del doble de la cantidad recomendada.

En el último año hemos vivido una serie de vertiginosos cambios producto de la enfermedad COVID-19, así como las medidas de confinamiento y aislamiento implementadas por los gobiernos. Como consecuencia es posible que muchas personas hayamos experimentado constantes cambios en nuestra estabilidad emocional, así como cambios en nuestra alimentación.

En estos tiempos tal vez le ha pasado que un día en el que se siente muy feliz decide comer aquel alimento que le recuerda a un ser querido. También, puede que le haya sucedido que en un día de mucha tristeza su apetito haya disminuido. Si le ha sucedido alguno de los escenarios anteriores, puede que se haya preguntado por la relación entre nuestras emociones y la forma en la que comemos. Justamente, en este artículo abordaremos esta temática de manera introductoria.

Se le llama microbiota intestinal a la comunidad de bacterias hospedadas en el organismo humano, residentes mayormente en los intestinos, las cuales aportan 10 veces más células que las que constituye el organismo humano, evidenciándose más de 2 mil especies y 100 trillones de microorganismos (1,2,3,4,5).

 

La modificación de recetas nos permite mejorar el perfil nutricional de las preparaciones sin afectar negativamente sus características sensoriales. De hecho, al modificar las recetas, debemos tomar siempre en consideración que el producto final sea disfrutable, agradable a la vista, al gusto y el olfato; que el producto final no sólo sea mejor nutricionalmente, sino que además sea una experiencia placentera. 

A la hora de modificar una receta, existen varias maneras en las que podemos hacerlo: sustituyendo, eliminando, disminuyendo o aumentando uno o varios ingredientes. Para lograrlo, en primer lugar, es importante conocer con detalle sus ingredientes y procedimiento. En este paso, anotar la receta es una buena idea, pues nos permite visualizar mejor la preparación y mantener un registro de los cambios que hemos realizado. 

La refrigeración y congelación son métodos que, dicho de manera coloquial detienen o enlentecen el crecimiento de microorganismos en los alimentos, por lo que alargan su vida útil y permiten que se mantengan en buenas condiciones; sin embargo, no los “matan” por lo que es importante tener en cuenta algunos puntos clave al momento de organizar nuestros alimentos dentro de este equipo y así, evitar una posible contaminación y acortar su vida útil.

Iniciaremos en el orden de abajo hacia arriba en la refrigeración, al final de este artículo mencionaremos también algunos puntos claves sobre la congelación.