Hacer frente a las tareas del día a día puede ser demandante de energía, y afectar nuestro estado de ánimo. Cuando esto sucede, usualmente pensamos que con una modificación en la dieta y la incorporación de ciertos alimentos que contienen sustancias estimulantes, como la cafeína, o aumentar o reducir el azúcar es suficiente; no obstante, es importante señalar que la dieta es muy compleja, y existen una serie de micronutrientes implicados en la regulación del cuerpo y el aprovechamiento de la energía de los alimentos, lo que también afecta nuestro estado de ánimo.

El embarazo es un período de alta demanda, ya que aumentan las necesidades de nutrientes y energía, los cuales son necesarios para mantener el adecuado funcionamiento del organismo. Para asegurar la cobertura de estas necesidades, es requisito indispensable tener una buena alimentación.

Además, la madre enfrentará etapas como el parto y la lactancia, donde también hay demandas importantes. Algunos de los nutrientes específicos que son importantes para el período de embarazo son: ácidos grasos esenciales, vitamina C, vitamina A, sodio, zinc, ácido fólico, hierro y calcio, siendo estos tres últimos “nutrientes críticos”.

Cuando no es posible que la madre biológica amamante a su hijo(a), la primera alternativa debería ser recurrir a los bancos de leche humana.

 

¿Qué es un banco de leche humana?

Es un espacio físico relacionado a un hospital en donde se recolecta, clasifica, analiza, pasteuriza, almacena y luego se distribuye la leche humana donada voluntariamente por madres que están dando lactancia materna a sus bebés. El análisis de la composición de la leche humana, a partir del contenido de grasa y el grado de acidez, permite clasificarla y brindarla según las necesidades específicas de cada infante. La leche que ha sido procesada y pasteurizada es almacenada hasta que sea solicitada por el/la médico pediatra o nutricionista del hospital. La pasteurización que se practica es capaz de inactivar el 100% de los microorganismos patogénicos, lo que la constituye en un producto inocuo y seguro para el consumo.

Cuando el hogar recibe la noticia de que un nuevo bebé vendrá a formar parte de la familia, aumentan en gran manera las expectativas de que pueda formarse, desarrollarse y crecer de la mejor manera y, una vez que nace, pueda estar listo para descubrir con éxito el nuevo viaje de la vida que ha comenzado fuera del vientre materno.

¿Qué es el omega 3 y dónde se encuentra?

Los lípidos o las grasas son elementos que conforman las membranas celulares,  cumplen funciones de reserva de energía para el cuerpo y forman parte de la estructura básica de algunas hormonas y de las sales biliares. Algunos tienen la característica de que no pueden ser producidos por el organismo y por esta razón deben ser adquiridos de la dieta, lo que los convierte en esenciales.

Entre los lípidos, los ácidos grasos son quizás los de mayor relevancia. Los ácidos grasos omega 6 y omega 3 no son producidos por el cuerpo, por lo que es imprescindible que nuestra dieta los incluya en determinadas proporciones. Dos tipos de ácidos grasos omega 3 que son muy importantes para la salud son el EPA (eicosapentaenóico) y DHA (docosahexaenóico).